No sabrías decir qué es concretamente, pero desprenden un aura que hace que no te apetezca confesarles tus emociones reales.

Eso es porque existe una contradicción entre su comunicación verbal y su lenguaje corporal, tal y como en su momento demostró este estudio.

Pues aunque en los adultos la magnitud es mucho menor, en cierta medida seguimos atados a este comportamiento primitivo.

Y eso da muchas pistas, porque en la cara todavía se pueden detectar muchos intentos inconscientes de bloquear lo que decimos, oímos o vemos.

En general, cuando alguien se lleva las manos a la cara suele ser producto de algún pensamiento negativo como inseguridad o desconfianza. Comprender el significado de las distintas posiciones que puede adoptar alguien con la cabeza es muy eficaz para entender sus intenciones reales, como las ganas de gustar, de cooperar o de mostrarse altivo.

Presta especial atención a las posturas muy exageradas, porque significan que esa persona lo está haciendo de forma consciente para influenciarte.

La comunicación mediante la mirada tiene mucho que ver con la dilatación o contracción de la pupila, la cual reacciona a los estados internos que experimentamos.

Por ese motivo los ojos claros suelen ser más atractivos que los oscuros: porque permiten mostrar de forma más evidente la dilatación de la pupila, una respuesta asociada a las emociones positivas.Dicho esto, veamos todo lo que somos capaces de comunicar con nuestro cuerpo y rostro.El rostro es la lupa de las emociones, por eso se dice que es el reflejo del alma.El idioma del cuerpo no debe ser tomado como una verdad absoluta porque existen muchos factores ambientales que pueden influir sobre él.Por eso nunca debes llegar a una conclusión interpretando un único signo corporal; la clave está en observar conjuntos de signos congruentes entre sí y descartar posibles causas externas (temperatura, ruido, cansancio, etc).Sin embargo, no es nada despreciable la influencia del lenguaje del cuerpo en nuestras habilidades sociales, además de ser un excelente espejo de las emociones reales de nuestros interlocutores.